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HOW TO SAVE A LIFE julio 29, 2008

Posted by Mis[s] Enredados in Binomios de des+amor.
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Cuando uno se sumerge en un corazón de aguas turbulentas sabe el riesgo que corre. Nadie dijo que ir de heroína en estos tiempos fuese fácil. Y bueno, lo primero es aprender a dividir, saber hasta qué punto puedes descender antes de que se imposibilite tu regreso a la superficie. Y es que cuando uno se topa con un cuerpo vacío de vida, de aire, no hay boca a boca ni besos que valgan. No dispones de más bombona de oxígeno que tus propios pulmones para volver a subir. Y si te consumes por completo en la bajada, si no te reservas en parte, terminas por ahogarte junto a aquel al que pretendes salvar…

De pequeña me enseñaron que los ríos van a morir al mar. Y yo nunca comprendí cómo puede ser considerado morir el que algo tan pequeño desemboque en algo tan grande. Supongo que puede decirse que cuando mi vida desembocó en él, fui a morir de un modo semejante.

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10 julio 8, 2008

Posted by Mis[s] Enredados in Fraseando.
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Y mientras tanto el reloj de arena continúa consumiendo el tiempo, haciendo del oasis de nuestra vida un desierto.

ÉL julio 8, 2008

Posted by Mis[s] Enredados in Binomios de des+amor.
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Hilarantemente atormentado, macabramente bello, como si de un personaje de Tim Burton se tratase. Así es él. Sus huesecillos que son de alambre se visten de lunática palidez. Y en ocasiones, se enreda en encantadora torpeza semejando una marioneta movida por los hilos de la incertidumbre y de la indecisión. Su corazón, de patchwork, miles de pedacitos de tejido muscular cosidos y recosidos, como esas mantas de las abuelas en las que cada pieza de tela cuenta una historia. Y sus ojos, de cristal verde botella, medio vacía de esperanza, de sueños medio llena.

MUERTE SENTIMENTAL julio 8, 2008

Posted by Mis[s] Enredados in Estado indefinido.
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Y llega el día en que te percatas de que te has vuelto daltónica, de que ya no distingues el rojo, pasión, ni tampoco el verde, esperanza. Cae la noche, con ella tú, y te hundes en la almohada. Cuando amanece los muelles del colchón ya no te hacen rebotar de la cama. Tus ojos se inundan con el ayer pero ya no se emocionan con el mañana. Comienza por aplanarse tu capacidad de sentir, desapareciendo los picos que te subían hasta el cielo, y sí, supongo que por ende también se difuminan las bajadas. Y termina por convertirse tu existencia en una inmutable e inquebrantable línea recta, hasta que finalmente, los impulsos eléctricos que envía tu corazón adquieren igual morfología. No faltan quienes dicen que todo esto forma parte de hacerse mayor, de crecer sentimentalmente hablando, yo prefiero hablar de muerte, muerte sentimental, la que precede a la carnal, y que sin duda es, la peor muerte.