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ADIÓS abril 23, 2008

Posted by Mis[s] Enredados in Binomios de des+amor.
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“No es el momento ni el lugar”, dijo él. “Tal vez cuando tiempo y circunstancias concurran.” Pero el amor no entiende de mapas ni de calendarios. Es un osado e intrépido viajero, que en un ahora o nunca se sube al tren de la ocasión, el cual en su recorrido orbita por determinada estación, una vez en toda una vida, como los cometas, rara vez dos…

Me hubiese gustado haber formado parte contigo de esa rareza o excepción… sin embargo el que de ilusiones vivió… de ilusiones se murió. Finalmente comprendí que nuestra primavera ya pasó, y que por mucho que lo desee nunca más regresaremos a aquella estación. Fue egoísta por tu parte alimentarme de ilusiones en tu despedida para no dejar morir tu oportunidad de inanición. Ahora abro los ojos, y te cierro mi corazón. Supongo pues que llegó el momento de transformar el lastimoso hasta luego en un no menos doloroso adiós.

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RE-SENTIMIENTO abril 19, 2008

Posted by Mis[s] Enredados in Binomios de des+amor.
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Se ha instalado el resentimiento en los engranajes de mi corazón, impidiendo cualquier movimiento, obstaculizando el giro que mi vida necesita, bloqueándome para cualquier acción. Ahora ya no voy hacia atrás, ni tampoco hacia delante; ya no puedo volver a quererte, ni tampoco soy capaz de querer a otro.

Cuando te marchaste me dijiste que era perfecta, pero que aún no estabas preparado para estar con nadie. Y aparte de que la supuesta perfección sea defecto, no encuentro otra explicación, porque el caso fue que al poco tiempo ese nadie se tornó en alguien, aunque ese alguien no se tornaría en yo. Y ahora tan sólo busco los porqués, que arranquen este sentimiento que está frenando mi motor. Pero tú siempre me respondes con silencios, mientras a mí los gritos se me atragantan y me ahogan en desamor.

ELLA abril 3, 2008

Posted by Mis[s] Enredados in Estado indefinido.
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Hoy la noche despertó a la mañana, un día más… He vuelto a soñar con ella, por segunda vez en una semana, y resulta curioso porque en veintitantos años nunca antes lo había hecho… por eso sé que algo va mal. La primera visita fue inquietante, pero no del todo desagradable, la rodeé fuertemente con mis brazos, como una madre que ansía proteger a su hija, con la angustia de saber que lo que está por venir vendrá, con la certeza de lo inevitable. Ella ignorante aún de todo, pequeña en edad, pero grande en curiosidad, me miró con sus chispeantes ojos y me preguntó acerca de lo que le esperaba. Le respondí con una mueca que quiso ser sonrisa. No pude articular palabra. Es todo lo que puedo recordar… La segunda vez fue distinta. Apareció en un lugar que le era impropio, salió como de la nada, y vino corriendo hacia mí con rostro lloroso. Lejos de fundirnos nuevamente en un abrazo, empezó a golpearme y a sacudirme con sus diminutas manos en un intento de hacerme despertar, reprochándome no sé muy bien el qué… o tal vez sí lo sé…

Hoy la noche despertó a la mañana, un día más… ¡En pie! Esas palabras han de significar algo más que sustentarme sobre mis flaqueantes piernas. Me resbalo en charcos de lágrimas una y otra vez. Me levanto otras tantas veces y me digo ¡ya no más! Es hora de desperezarme de esta tristeza en la que me he ido acomodando. Pero el día transcurre y me voy extinguiendo a medida que la luz se apaga. Los árboles de ahí afuera parecen consumir todo el aire, y me asfixian. Mis ojos se han acostumbrado a la oscuridad de este cuarto y ahora el sol ya no alumbra, quema. Se supone que restas días de vida y sumas días de experiencia, pero cuando tu calculadora se queda estancada en la misma operación… parece que nada suma, que tan sólo restas… Sí, un día menos, seguido de una noche menos… y esta última siempre viene dispuesta a espinarme con su manta de estrellas de infinitas puntas… Pero tal vez esta noche sea la noche, no una menos ni una más, tal vez regrese esa pequeña y en su intento de despertarme lo logre de verdad… y de nuevo pueda volver a reconocerme en ella.